Ciclismo

Potenciómetro, un aliado en el entrenamiento

Entre las herramientas tecnológicas que se han puesto de moda en el mundo del ciclismo en los últimos años, los potenciómetros han despertado el interés de muchos usuarios. Tanto a nivel profesional como aficionado, ya es más que normal oír hablar de potencia, vatios o FTP (siglas en inglés de “Functional Threshold Power” o, en castellano, “Umbral de Potencia Funcional”). Los medidores de potencia se han convertido, por tanto, en un buen aliado en el entrenamiento. Te explicamos qué son y qué los diferencia de otros sistemas.

Un elemento no tan nuevo

En realidad, los medidores de potencia aparecieron en el mercado hace más de 30 años, aunque entonces estaban orientados a la preparación de los profesionales. En los últimos años, su uso se ha popularizado, tanto en ciclismo como en triatlón.

¿Qué es un potenciómetro? Se trata de un dispositivo que calcula la potencia desarrollada por el ciclista midiendo la cantidad de fuerza aplicada en una parte particular de la bicicleta mediante sensores, conocidos como galgas extensiométricas o extensiómetros.

Mediante el uso de estos medidores en los entrenamientos, podemos saber con certeza cuánta potencia somos capaces de mantener a lo largo del tiempo, tanto por nuestras propias habilidades, como por la adaptación a las cargas de trabajo. El potenciómetro determina el esfuerzo ejercido sobre la bicicleta durante cada sesión y permite, además, evaluar el progreso. Es, en definitiva, una herramienta que nos permite calcular la relación de potencia y tiempo de apoyo, lo que nos ayuda a determinar el nivel físico y estimar los resultados futuros que podemos obtener.

Diferencias frente a otros sistemas de medición

Las diferencias del uso de potenciómetros frente a otros sistemas, como por ejemplo los monitores de frecuencia cardiaca, son varios.

En primer lugar, son más objetivos, ya que en su medición no influyen factores externos. Por ejemplo, si un día entrenamos más cansados o en determinadas condiciones de humedad, puede que nuestro ritmo cardiaco aumente (y así se refleja en un monitor), pero no tiene por qué ser sinónimo de un trabajo más intenso.

El potenciómetro permite, asimismo, realizar un mejor estudio del progreso, ya que con él obtenemos valores numéricos absolutos y, por tanto, comparables.

Además, a diferencia de los entrenamientos basados ​​en la frecuencia cardíaca, la potencia nos permite medir las demandas musculares del esfuerzo, algo muy útil para ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos.

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